Qué es el efecto profesor
El efecto profesor es la idea de que aprendes mejor un tema cuando esperas enseñarlo, o cuando lo enseñas de verdad. Quizá lo hayas vivido antes de un examen final o de la selectividad. Le explicas algo a un amigo y, a mitad de la frase, descubres que no lo habías entendido. Ese momento es incómodo, pero te enseña justo dónde están borrosos tus apuntes.
Los investigadores distinguen dos situaciones. En la primera, estudias sabiendo que tendrás que enseñar, pero nadie aparece. En la segunda, enseñas de verdad, en voz alta, a una persona o a una cámara. Las dos se han probado y no dan exactamente lo mismo. Hay además una idea vecina, el efecto protegido, que tiene que ver con el esfuerzo más que con la memoria. Las secciones siguientes las tratan una a una, sin salirse de lo que cada estudio midió.
Estudiar pensando que tendrás que enseñar
En dos experimentos, Nestojko, Bui, Kornell y Bjork (2014) pidieron a los participantes que estudiaran un texto. Unos creían que luego tendrían que enseñarlo, los otros creían que solo les harían un examen. En realidad, nadie enseñó. Aun así, quienes se prepararon para enseñar produjeron un recuerdo más completo y mejor organizado, y respondieron mejor a las preguntas, sobre todo sobre las ideas principales (Nestojko y cols., 2014).
Así que la mera intención de explicar cambia la forma de estudiar. Buscas la estructura, detectas lo importante, te preguntas cómo presentarías cada parte. Para ti, eso se traduce en un gesto simple. Cuando repases tus apuntes de biología o de historia, imagina que tienes que hacérselos entender a un compañero que no fue a clase, y lee con esa pregunta en la cabeza. El estudio muestra la dirección del efecto.
Enseñar de verdad
Fiorella y Mayer (2013) compararon dos maneras de hacerlo. Unos se preparaban para enseñar, otros enseñaban de verdad, explicando la lección delante de una cámara. Enseñar de verdad dio un beneficio a más largo plazo que solo prepararse para enseñar (Fiorella y Mayer, 2013).
Hablar en voz alta te obliga a terminar las frases. No puedes saltarte la parte que entiendes a medias, porque el oyente, aunque sea imaginario, se detendrá justo ahí. Por eso una exposición en clase o un examen oral suelen revelar huecos que una relectura en silencio dejaba pasar. Los autores no dicen que funcione para todo el mundo ni para todas las asignaturas. Describen lo que pasó con su material y sus participantes, y te toca a ti probar qué da con tu propio temario, a tu ritmo.
El motor real es la recuperación
Koh, Lee y Lim (2018) buscaron por qué enseñar ayuda. Su conclusión es matizada. El beneficio viene sobre todo de la recuperación, cuando enseñas sin tus apuntes (Koh y cols., 2018). Cuando explicas mirando tu ficha, estás leyendo. Cuando explicas de memoria, vas a buscar la información, y ese esfuerzo es lo que cuenta.
Esto encaja con lo que la investigación sobre los tests muestra desde hace tiempo, recordar vale más que releer, como detallamos en La recuperación activa, por qué autoevaluarse supera a releer. Dunlosky y colaboradores (2013) sitúan además la autoexplicación entre las técnicas de utilidad moderada, y el autotest entre las de utilidad alta (Dunlosky y cols., 2013). Enseñar es, pues, una buena manera de ponerte a prueba, siempre que dejes los apuntes antes de empezar. No es un método mágico aparte, es un marco agradable para practicar la recuperación activa.
El efecto protegido, enseñar a alguien que cuenta contigo
Chase, Chin, Oppezzo y Schwartz (2009) describieron lo que llaman el efecto protegido. Unos alumnos se esforzaron más por enseñar a su agente virtual, al que daban clase, que por sí mismos (Chase y cols., 2009). Nos sentimos responsables de alguien que cuenta con nosotros, aunque ese alguien sea un personaje en una pantalla.
Eso ayuda a entender por qué a menudo cuesta menos ponerse a ayudar a un amigo a repasar que sentarse solo con los apuntes una noche entre semana. Ojo, el estudio habla de esfuerzo, no de notas ni de éxito. El esfuerzo es una buena noticia, porque lleva a más práctica. Sobre todo hace que la sesión sea más fácil de empezar, y eso ya es mucho cuando lo difícil es arrancar.
Preguntas frecuentes
- ¿Puedo darme la clase a mí mismo en voz alta?
- Sí, puedes. Lo que describen los estudios es sobre todo la intención de explicar y hacerlo sin apuntes. Un oyente real o imaginario te ayuda a ser honesto, pero el estudio de Koh y colaboradores (2018) señala primero la recuperación.
- ¿Hace falta enseñar a una persona real para que funcione?
- No necesariamente. Nestojko y colaboradores (2014) vieron un efecto en participantes que solo creían que tendrían que enseñar. Fiorella y Mayer (2013), en cambio, encontraron un beneficio a más largo plazo cuando la explicación se daba de verdad.
- ¿Por qué me parece que lo sé todo hasta que intento explicarlo?
- Reconocer una idea al releerla es más fácil que reproducirla. Explicar sin apuntes te muestra lo que de verdad sabes producir, y eso es la recuperación que describen Koh y colaboradores (2018).

En Lumi, el profesor eres tú. Le enseñas tu ficha, en texto pegado, en foto, en PDF o por dictado, y Lumi saca de ella sus propias preguntas. A veces se equivoca a propósito, y te toca corregirlo, lo que te obliga a sacar la respuesta correcta de memoria sin mirar tus apuntes. Como en el efecto protegido, cuidas de un pequeño compañero que cuenta contigo. Lumi te vuelve a preguntar en el momento adecuado, con un solo recordatorio al día como máximo y nunca después de las 22 h. Te ayuda a hacer más a menudo lo que describen estos estudios.
Fuentes
- Nestojko, Bui, Kornell, Bjork (2014). Expecting to teach enhances learning and organization of knowledge in free recall of text passages. Memory and Cognition, 42(7). doi.org/10.3758/s13421-014-0416-z
- Fiorella, Mayer (2013). The relative benefits of learning by teaching and teaching expectancy. Contemporary Educational Psychology, 38(4). doi.org/10.1016/j.cedpsych.2013.06.001
- Koh, Lee, Lim (2018). The learning benefits of teaching. A retrieval practice hypothesis. Applied Cognitive Psychology, 32(3). doi.org/10.1002/acp.3410
- Chase, Chin, Oppezzo, Schwartz (2009). Teachable agents and the protégé effect. Increasing the effort towards learning. Journal of Science Education and Technology, 18(4). doi.org/10.1007/s10956-009-9180-4
- Dunlosky, Rawson, Marsh, Nathan, Willingham (2013). Improving students' learning with effective learning techniques. Psychological Science in the Public Interest, 14(1). doi.org/10.1177/1529100612453266


