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Guías de estudio

Subrayar los apuntes, ¿sirve de verdad?

En la revisión de Dunlosky y sus colegas, publicada en 2013, subrayar figura entre las cinco técnicas clasificadas con utilidad baja, de las diez comparadas (Dunlosky y cols., 2013). Eso no significa que tu rotulador esté prohibido, sino que no debería ser tu método principal.

Por el equipo de Lumi · Publicado el 5 de noviembre de 2026

Lo que dice la revisión de 2013

Dunlosky, Rawson, Marsh, Nathan y Willingham compararon diez técnicas de estudio. Dos recibieron una utilidad alta, autoevaluarse y repartir el estudio. Tres recibieron una utilidad moderada. Cinco recibieron una utilidad baja, entre ellas resumir, releer y subrayar (Dunlosky y cols., 2013).

La palabra baja tiene un sentido preciso. Significa que las pruebas disponibles no muestran un beneficio lo bastante sólido o general como para recomendar la técnica, mientras que otros métodos sí lo mostraron. No significa que subrayar haga perder el tiempo siempre. Una vez fijado ese marco, la pregunta útil pasa a ser el coste de oportunidad. Una hora subrayando un tema de biología es una hora que no dedicas a hacerte preguntas sobre él. La tabla completa de las diez técnicas está en Cómo estudiar de forma eficaz según la investigación, con la valoración de cada una.

Por qué subrayar tranquiliza

Subrayar da sensación de trabajo. La página se llena de color, avanzas, tienes la impresión de separar lo importante. Pero el gesto es sobre todo una actividad de lectura, no de recuerdo. No tienes nada que recuperar de la memoria, repasas lo que ya tienes delante.

Los autores de una encuesta a 177 estudiantes mostraron que la mayoría relee sus apuntes o el manual, y que relativamente pocos se autoevalúan, y hablan de una ilusión de competencia (Karpicke y cols., 2009). Esa encuesta no trataba específicamente del subrayador, pero describe el mismo mecanismo, métodos pasivos que dan confianza. En el estudio de Roediger y Karpicke, quienes releían eran los más seguros de que lo recordarían, y son los que más habían olvidado una semana después (Roediger y Karpicke, 2006). Bjork y sus colegas describen ese desfase entre la sensación de dominio y la memoria real (Bjork y cols., 2013). Cuando un tema está todo amarillo, parece sabido. Eso no prueba que lo esté.

Si subrayas de todos modos

Lo que sigue es un consejo práctico, no un resultado de estudio. Si te gusta subrayar, úsalo como herramienta de localización y no como método de memorización. Subraya poco, una frase o una palabra por párrafo, y después cierra el tema.

A continuación, convierte cada pasaje marcado en una pregunta. Si subrayaste la fecha de la firma del Tratado de Versalles en tu tema de historia, escribe «¿Cuándo se firmó el Tratado de Versalles?» en una ficha y respóndela al día siguiente sin mirar. Un subrayado sin pregunta detrás sigue siendo una relectura disfrazada. Con la pregunta, pasa a ser el punto de partida de la técnica mejor valorada, autoevaluarse (Dunlosky y cols., 2013). También puedes pasar esas preguntas a fichas, mira Cómo hacer buenas fichas de estudio y flashcards. El subrayador sirve entonces de lápiz de localización, y es la pregunta la que hace el trabajo de memoria.

Lo que funciona mejor en su lugar

En el experimento 2 de Roediger y Karpicke, leer una vez y autoevaluarse tres veces dio un 61 % de ideas recordadas tras una semana, frente al 40 % de cuatro relecturas (Roediger y Karpicke, 2006). La diferencia no trata del subrayador en sí, pero muestra dónde está la mayor parte del beneficio, en el esfuerzo de recordar.

La recuperación activa también produjo más aprendizaje que el estudio elaborado con mapas conceptuales (Karpicke y Blunt, 2011). Para organizarte, la página La recuperación activa, por qué autoevaluarse supera a releer explica el método y Por qué releer los apuntes no basta detalla la trampa de releer. En bachillerato igual que en la universidad, un buen ritmo es leer el tema una vez, marcar tres o cuatro ideas, escribir preguntas sobre ellas y hacerlas en días espaciados. Para un parcial dentro de 10 días, por ejemplo, el primer repaso de tus preguntas cae de 2 a 4 días después de la primera sesión (Cepeda y cols., 2008).

Preguntas frecuentes

¿Hay que dejar de subrayar por completo?
No necesariamente. Dunlosky y col. lo clasifican con utilidad baja como método de estudio (Dunlosky y cols., 2013), no como gesto prohibido. Consérvalo para localizar y pasa pronto a las preguntas.
¿Subrayar o hacer una ficha, qué es mejor?
Resumir y subrayar se clasifican ambos con utilidad baja (Dunlosky y cols., 2013). Una ficha pasa a ser útil cuando la usas para autoevaluarte, tapando la respuesta y recordándola antes de comprobar.
¿Por qué tanta gente subraya si funciona poco?
Porque da sensación de progreso. Los autores de una encuesta a 177 estudiantes hablan de una ilusión de competencia en los métodos pasivos como releer (Karpicke y cols., 2009). La sensación de dominio no es un buen indicador.

Si subrayas, puedes enseñarle esos pasajes a Lumi. Le das tu ficha, en texto, en foto o por dictado, y él saca sus preguntas. Después te vuelve a preguntar en el momento adecuado, con huecos por rellenar y opciones, y a veces se equivoca a propósito para que lo corrijas. El subrayador localiza, Lumi te hace recordar. Lumi te ayuda a practicar lo que la investigación valoró mejor.

Fuentes

  1. Dunlosky, Rawson, Marsh, Nathan, Willingham (2013). Improving students' learning with effective learning techniques. Psychological Science in the Public Interest, 14(1). doi.org/10.1177/1529100612453266
  2. Karpicke, Butler, Roediger (2009). Metacognitive strategies in student learning. Do students practise retrieval when they study on their own?. Memory, 17(4). doi.org/10.1080/09658210802647009
  3. Roediger, Karpicke (2006). Test-enhanced learning. Taking memory tests improves long-term retention. Psychological Science, 17(3). doi.org/10.1111/j.1467-9280.2006.01693.x
  4. Bjork, Dunlosky, Kornell (2013). Self-regulated learning. Beliefs, techniques, and illusions. Annual Review of Psychology, 64. doi.org/10.1146/annurev-psych-113011-143823
  5. Karpicke, Blunt (2011). Retrieval practice produces more learning than elaborative studying with concept mapping. Science, 331(6018). doi.org/10.1126/science.1199327
  6. Cepeda, Vul, Rohrer, Wixted, Pashler (2008). Spacing effects in learning. A temporal ridgeline of optimal retention. Psychological Science, 19(11). doi.org/10.1111/j.1467-9280.2008.02209.x

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